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Osteoartrosis

Osteoartrosis

Osteoartrosis

Osteoartrosis

Es la enfermedad reumática más frecuente, estimándose que a partir de los 35 años la mitad de la población ya tiene, al menos, una articulación afectada por la artrosis, que alrededor del 10 % de la población adulta presenta artrosis moderada o grave y hasta el 80% de las personas mayores de 75 años presentan alteraciones artrósicas en alguna parte de su cuerpo: columna, rodillas, caderas, manos, etc., contribuyendo a demostrar que esta enfermedad representa un grave problema de salud del adulto mayor y que  empeora su estado con la edad. Enfermedad producida por el deterioro del cartílago hialino (tejido que hace de amortiguador o colchón, protegiendo los extremos de los huesos y favoreciendo el movimiento de la articulación). Este deterioro o erosión (porosidad) del cartílago hialino  provoca a su vez la alteración del cartílago del otro hueso con el que se articula,  por lo que comienza a sufrir el mismo proceso, esta degeneración se produce en dos etapas:

1ero. Se vuelve frágil y quebradizo, después se adelgaza y por último desaparece dejando el hueso al descubierto, lo cual genera dolor y limitación del movimiento. En la medida que desaparece el cartílago, el hueso reacciona y crecen por los lados de este, unas puntas o protuberancias óseas (osteofitos), lo que provoca la visible deformación de la articulación.

2do. Las partículas desprendidas por la destrucción del cartílago inducen inflamación sinovial, que genera dolor, edema (hinchazón) e impotencia funcional.

Factores de riesgo

Envejecimiento, factores genéticos, uso de estrógenos, densidad ósea, efectos mecánicos, obesidad, determinadas ocupaciones y actividades laborales, uso de medicamentos, la herencia, el sexo, la raza, etc.

Principales síntomas

El dolor es el síntoma principal de la artrosis, que mejora o incluso desaparece con el  reposo y empeora a lo largo del día y con el ejercicio o los movimientos.
Rigidez articular de corta duración. En los casos avanzados se puede observar deformidad de las articulaciones e incluso alteración en su alineación.
También suelen producirse episodios de edema (hinchazón) en la articulación con  presencia de líquido sinovial dentro de la misma, que se le denomina derrame sinovial articular.

En casos evolucionados, se produce atrofia de los músculos adyacentes, que contribuirá aún más a la inestabilidad de la articulación.
Las características del líquido sinovial en las articulaciones con artrosis, tiene pocas células y es transparente y viscoso.

Diagnóstico:

    Examen Físico

  • Acentuar el estudio en los pacientes mayores de 40 años que refieran dolor crónico de tipo “mecánico” en las articulaciones más frecuentemente afectadas por esta enfermedad, como son: Columna vertebral, rodillas, caderas y manos.
  • Examinar la presencia de crepitación, dolor al movilizar la articulación y si existe cierto grado de tumefacción y derrame articular.
  • Indagar sobre la ocurrencia de rigidez matutina mayor a los 30 minutos.

    Laboratorio:

  • La artrosis no produce alteraciones en los análisis de sangre. Pero  pueden ser de utilidad para excluir otros procesos reumáticos.

    Imagenología:

La toma de radiografías es imprescindible para confirmar el diagnóstico. Siendo los signos radiológicos muy característicos:

  • Crecimientos del hueso que sobresalen de la articulación (osteofitos).
  • Disminución del espacio articular.
  • Aumento de la densidad ósea, la esclerosis del hueso subyacente.